“La vida es una tormenta joven amigo, disfrutaras la luz del sol un momento y te atraparan contra las rocas al siguiente, lo que te vuelve un hombre es lo que haces cuando esta tormenta llega”.
Película; “El conde de Montecristo”
En abril de 2016 cuando recién iniciaba mi camino como emprendedor con la apertura de una consultora de capacitación empresarial, recibí una invitación para asistir a una charla denominada “Cómo superar el valle de la muerte, lecciones prácticas para sobrevivir los primeros tres años”.
Ya por esa época comenzaba a sentirme nervioso y un poco inquieto porque todo era gasto, gasto, gasto y cero ingresos.
Hace muchos años un gran jefe me dijo lo siguiente; “Richar, ¿sabes cuál es el principal miedo que impide a una persona emprender?
Le dije que seguramente el miedo al fracaso.
“En realidad, respondió acercándome un reloj de arena que tenía sobre su escritorio, la principal razón es la perspectiva del tiempo. Cuando trabajas en una empresa recibes el fruto de tu trabajo a fin de mes, en cambio cuando emprendes no es así, pueden pasar hasta tres años en donde no recibes nada” La gran recompensa está en el riesgo.
He aquí la razón por la cual emprender no es fácil.
Cuando llegué al auditorio del evento, justo me senté al lado de un joven de más o menos 25 años de edad, vestido de traje con su Ipad listo para tomar tomas.
-“Me llamo Miguel______”.
Al escuchar su nombre y apellido pasaron dos cosas, la primera es que él notó que me llamó la atención, la segunda es que yo noté que su adrenalina se disparó.
En la película “hambre de poder”, un biotopic sobre Ray Kroc, fundador del sistema de franquicias de McDonald’s, se muestra a este emprendedor escuchando audios motivacionales para mantenerse en pie. Realmente es muy interesante la forma como intentaba auto motivarse a una edad que como él mismo dice, muchos se rinden, 52 años.
Antes de conocer a Miguel yo tenía una idea totalmente errónea de los hijos de gente adinerada. Resulta que su apellido es uno de los más reconocidos de la región, el pronunciarlo significa poder y dinero, elementos muy atractivos para el ser humano, aunque muchas veces con un precio de sostenimiento muy costoso sobre todo para los herederos de un imperio.
Algo que ya sabía desde hace mucho es que el éxito y la felicidad no dependen de tener dinero o de nacer en una familia rica, si fuera el caso todos los hijos de políticos, empresarios, cantantes y deportistas fueran felices ricos y exitosos. Basta recordar casos como el del hijo de pelé acusado y sentenciado por narcotráfico.
¿Alguna vez te ha sucedido que conoces a alguien y de inmediato esa persona comienza a contarte su vida como si quisiera desahogarse?
Miguel comenzó a contarme que había culminado la universidad, y que al no querer manejar ninguno de los negocios de su familia le “obligaron” a montar una empresa, la que sea con tal de que sea empresario. Estaba desesperado.
Entonces estaba comenzando con el tema del turismo interno en la región. Lo “malo” para él es que tenía tres grandes presiones que lo estaban volviendo loco y con las que de inmediato me identifiqué.
De estas tres presiones, mínimo vas a tener dos en tu vida.
- Presión familiar: Al ser miembro de la “realeza” de la región no se le estaba permitido hacer nada que no fuera relacionado con crear una empresa y ser exitoso. Su deseo era continuar estudiando marketing y escribir sobre el tema, es decir llegar a ser un líder de pensamiento sobre marketing. Tenía en mente formar con el tiempo una especie de élite intelectual en función de temas de mercadeo y finanzas. A sus padres eso les parecía poca cosa, y le dieron una especie de ultimátum para empezar algo serio. Por eso estaba en la reunión, porque con el presupuesto que le asignaron tenía que tener éxito.
- La presión personal: El no poder dedicarse a lo que realmente le apasiona sumado a la necesidad de sacar adelante un negocio en el que no quería estar, le comenzó a generar un problema existencial en donde recurrentemente se preguntaba si lo mejor no sería salir corriendo e irse para otro lado sin importar nada.
- La presión social: Esta es la cereza del pastel, quizás la presión más descomunal y cruel de todas. Por un lado, estaba la reputación de éxito que tiene su apellido, por otro estaba su novia la cual esperaba ser vista con el próximo mecenas de los negocios, lo cual significaba tener al hombre que todas quieren tener, el que gana más de lo que ella puede gastar. Y por último los amigos y colegas que también estaban emprendiendo cosas y que a diferencia de él estaban en lo que les apasionaba.
Este cóctel de presiones, familiar, personal y social fue la razón por la cual Miguel se puso rojo de pánico al presentarse con su nombre y apellido. Cada vez que lo hace se dispara una dosis de aquello que lo mortifica.
En mi caso en ese momento estaba viviendo más que todo presión personal y social.
La clave de todo esto es que nadie escapa a la presión, seas rico o pobre estas sometido a una serie de presiones que si no lo sabes manejar te puede hacer estallar por dentro.
¿Qué podemos hacer para lidiar con la presión?
- Paso 1: Identificar clara, detallada y milimétricamente la relación entre tu emprendimiento y tu pasión. El valle de la muerte del que se habla en emprendedurismo significa que la gente no aguanta los tres años de solo trabajo y poco ingreso más que para mantener los gastos. Al inicio vas a trabajar mínimamente 16 horas. Solo vas a aguantar si esas 16 horas están dedicadas a algo que con el solo hecho de estar en contacto con ello ya te llena de energía. Es muy parecido a cuando te enamoras de una persona en donde 10 horas son un minuto.
Mucha gente emprende solo pensando en el estatus y dinero que tienen los empresarios ya establecidos y no ven debajo de la superficie para identificar las miles de horas de sangre, sudor y lágrimas que hay debajo de ese éxito.
- Paso 2: Establece un plan piloto con el cual comenzar a testear el mercado. Gurbaksh Chahal, un emprendedor serial norteamericano dice que para poder pasar del deseo de emprender a emprender en serio no necesitas ni la idea, ni dinero, solo necesitas identificar una gran necesidad. Eso hizo él cuando era adolescente y vio la necesidad de saber hacer publicidad en internet y casi nadie ofrecía ese servicio. Acto seguido montó una empresa que años después valdría varios millones de dólares.
Entonces al observar qué necesita la gente, diseñas un producto o servicio que pueda resolver eso, pero lo haces en plan piloto, es decir solo para probar que tal la aceptación para que en caso de que falle puedes decir que era solo una prueba.
Esto hacen las grandes empresas, las versiones beta de sus productos. Al hacer esto te disminuye el efecto de cualquier tipo de presión.
- Paso 3: alimenta tu optimismo: Tú eres tu mejor socio y aliado, tu emprendimiento es tu bebé, tu hijo al que debes cuidar con el mismo amor que una madre cuida a su recién nacido. Hay que leer mucho sobre motivación, liderazgo y fracaso. Debes conocer bastante y aprender de personas que ya tienen, hacen y son lo que tú quieres ser, hacer y tener. Y sobre todo alimenta el significado de lo que haces, esto quiere decir que debes tener claro el beneficio que tiene esto para las personas que lo van a utilizar, de allí vendrá la pasión.
Quiero terminar con esta historia muy curiosa sobre las creencias que debe manejar un emprendedor al inicio de su camino.
En una oportunidad un joven comenzó a tener problemas financieros, estaba tan mal, no tenía a donde ir que se fue y se sentó en el parque cabizbajo.
De repente llegó un señor y se sentó a su lado.
El joven relató lo desesperado que estaba por falta de dinero.
Después de escuchar, el señor le dijo “creo que puedo ayudarte”.
Le preguntó su nombre, le hizo un cheque y le dijo: “Este dinero te ayudará. Veámonos nuevamente dentro de un año exactamente en este mismo parque. Para esa época espero que me puedas devolver lo que te presté”. Con estas palabras el hombre se levantó y se fue.
El emprendedor miró con detenimiento el cheque y vio que era por 500 mil dólares firmado por John D. Rockefeller, uno de los hombres más ricos del mundo.
“Este cheque resolverá todos mis problemas, se dijo a sí mismo, pero mejor no lo cambio aún y lo guardo en un lugar seguro”.
Así lo hizo, prometiéndose que trataría de solucionar todos sus problemas y que solo lo utilizaría como última opción. El solo hecho de saber que tenía disponible ese dinero le dio fuerza, motivación y enfoque para continuar su lucha.
Comenzó a duplicar sus esfuerzos y al cabo de unos meses había pagado todas sus deudas y ahora estaba ganado dinero nuevamente.
Un año después, sacó el cheque y se dirigió al parque para la cita acordada un año atrás.
Se sentó a esperar al señor y cuándo este apareció, una enfermera llegó y lo tomó del brazo.
“Aquí estás, dijo la enfermera, ya te hemos dicho varias veces que no molestes a gente que no conoces”.
«Espero que no lo haya molestado, este señor siempre se sale del hospital psiquiátrico diciendo que es John D. Rockefeller».
El joven se quedó frío y sin palabras, durante todo un año había estado comprando y haciendo negocios con la seguridad de tener medio millón de dólares en caso de tener problemas.
De repente se dio cuenta que no era el dinero real o imaginario, lo que lo sacó de sus problemas. Fue la nueva confianza lo que le dio fuerza y motivación para lograr todo toque había obtenido.
En medio de tus dos ojos está el activo más poderoso para sacar tu emprendimiento adelante, tu cerebro y tus creencias.
Piensa en grande, comienza en pequeño y actúa ahora.